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No soy nada.

Nunca seré nada.

No puedo querer ser nada.

Aparte eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Fernando Pessoa

sábado, 17 de enero de 2015

boceto 5626d



INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios: quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos, bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores de las viejas iglesias dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas –sin interés alguno–
en niños, perros y otros animales) y el “no tocar, peligro de ignominia”
puede leerse en miles de miradas.
¿A dónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos, córneas torturadas, implacables pupilas,
retinas reticentes, vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo, de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia, en este tiempo hostil, propicio al odio.

Ángel González